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En tres años, el patrimonio negativo de las EPS se deterioró siete veces

hace 11 horas
3 min de lectura
El deterioro financiero no afecta solo los balances de las EPS, sino que también impactan toda la cadena de atención y prestación de servicios de salud en Colombia.
El deterioro financiero no afecta solo los balances de las EPS, sino que también impactan toda la cadena de atención y prestación de servicios de salud en Colombia.

De acuerdo con un análisis del Observatorio del Medicamento Radar Farmacéutico de ASINFAR, los pasivos reportados por las EPS alcanzaron $35 billones al cierre de 2025, sin incluir las obligaciones de la Nueva EPS.


El patrimonio negativo de las EPS pasó de $2,3 billones en diciembre del 2022 a $16,8 billones al cierre del 2025, un deterioro que refleja la creciente fragilidad financiera del sistema de salud colombiano.


Así lo establece un análisis del Observatorio del Medicamento Radar Farmacéutico de ASINFAR, elaborado a partir de información de los estados financieros de las EPS, reportada a la Superintendencia Nacional de Salud, entre el 31 de diciembre del 2022 y el 31 de diciembre del 2025, y con corte a junio del 2026.


Para empezar, cabe señalar que, con corte al 31 de diciembre del 2022, 27 EPS reportaron activos por $21,4 billones, pasivos por $23,7 billones y un patrimonio negativo de $2,3 billones, con unos ingresos operacionales de $70,1 billones.


Tres años después, es decir al 31 de diciembre del 2025, estas cifras mostraron variaciones críticas: de una parte, los activos reportados en ese momento sumaron $18,2 billones, mientras que los pasivos se dispararon a $35 billones; eso quiere decir que el patrimonio negativo de estas entidades aumentó a $16,8 billones (más de siete veces en tres años).


Lo más preocupante es que este último dato no incluye información de la Nueva EPS, que afilia a más del 20% de la población del país; esta empresa dejó de reportar información financiera desde el 31 de diciembre del 2023. Aunque no se cuenta con datos consolidados, el Observatorio de ASINFAR estima que los pasivos de esta entidad podrían superar los $10 billones.


A 30 de junio de este año, las EPS (sin datos de la Nueva EPS) reportaron pasivos por $40,3 billones, cubiertos con activos de apenas $21,7 billones, para un patrimonio negativo de $18,6 billones; esto implica un deterioro del 10% con respecto a lo reportado en diciembre del 2025. Vale la pena resaltar que, a 30 de junio del 2026, los activos estaban constituidos, en un 49,9%, por cuentas por cobrar ($10,8 billones); un 29.7%, por inversiones; un 11,6%, por efectivo, y cerca del 8,8% por otros activos, que incluyen propiedades, plantas, equipos e inventarios.


De las cuentas por cobrar, a 30 de junio del 2026, el 45% ($4,8 billones) correspondió a anticipos entregados, lo que deja un saldo real de cuentas por cobrar de alrededor de $6 billones.


En cuanto a los pasivos, de $40,35 billones, $19 billones (el 47,1 %) se registraron, a esa fecha, como cuentas por pagar debidamente reconocidas, y $20,46 billones (50,7%) se reportaron como provisiones por servicios prestados, pero aún no reconocidos como cuentas por pagar, por distintos motivos. El 2,2 % restante (cerca de $0,9 billones) corresponde a otros pasivos.


Activos vs pasivos y provisiones


Las cuentas por pagar y las provisiones frente a los ingresos operacionales se deterioraron de manera sustancial en el 2025, de tal modo que, con corte a 31 de diciembre del 2025, las cuentas por pagar representan el 22,8% de los ingresos, y las provisiones el 22,7%.


“El deterioro financiero de las EPS no se limita a sus balances. Sus consecuencias se trasladan a toda la cadena de atención, comprometen la estabilidad de los prestadores y proveedores, afectan a la industria farmacéutica y terminan poniendo en riesgo la continuidad y oportunidad de los servicios de salud”.

De otra parte, al dividir los pasivos acumulados entre el promedio diario de ingresos operacionales (calculado sobre 360 días), se encuentra que dichas obligaciones equivalen a 166 días de ingresos. Esta cifra contrasta con el hecho de que las EPS reciben mensualmente y de manera anticipada los recursos de la UPC destinados a financiar la prestación de los servicios de salud de sus afiliados.


Cabe insistir en que estos consolidados se elaboran sin tener en cuenta los datos financieros y deudas de la Nueva EPS, que es el mayor deudor del sistema.


Hernando Macías, director de Políticas Sectoriales de ASINFAR, llama la atención sobre el hecho de que, a 31 de diciembre, “de 24 EPS que reportaron información, solo 8 presentaban patrimonio positivo; se trata de una situación compleja, toda vez que se generan dudas sobre la capacidad de estas entidades de garantizar a los afiliados el acceso a los servicios de salud, y el pago de sus obligaciones, a los proveedores de bienes y servicios”, dice.


Y agrega: “El deterioro financiero de las EPS no se limita a sus balances. Sus consecuencias se trasladan a toda la cadena de atención, comprometen la estabilidad de los prestadores y proveedores, afectan a la industria farmacéutica y terminan poniendo en riesgo la continuidad y oportunidad de los servicios de salud”.


Por: Comunicaciones ASINFAR

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